Tribuna libre: Sobre definiciones y guacamoles

por

@johnleonardo23

Racismo: Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive. RAE

Hace unos días apareció en la BBC  un artículo que hacía alusión a este término. Lo hacía en un contexto un tanto sorprendente, y entre otras cosas, bastante gracioso. La “noticia” intentaba acusar a los food bloggers de estar promoviendo el racismo. Y sí, me refiero a la gente que se dedica a subir fotos de lo que se van a merendar a Instagram.

Obviamente, estos racistas, supremacistas se pasan el día actualizando sus perfiles con el único objetivo de oprimir, fastidiar y ridiculizar a sus cohabitantes de tez más oscura. Lo gracioso de todo esto es, como en muchos casos, que el artículo va en serio. Las principales denuncias expuestas son en contra de cocineros de comida asiática: “No entiendo por qué siempre tienen que poner hojas de plátano o platos de bambú en sus fotos”. “Los filipinos no tomamos comida con palillos, solemos comerlo con las manos o con cuchara”. Ambas citas son de un fotógrafo Filipino-Estadounidense en su podcast El Sandwich Racista. En su cruzada contra el racismo, este defensor de los derechos humanos ha encontrado, por tanto, que la gente se dedica a decorar sus fotos y que incluso a veces, han integrado utensilios de otras culturas. Y la BBC le ha dado voz. Malditos racistas.

Aquí es cuando uno se debe plantear exactamente en qué tipo de sociedad estamos viviendo. He comenzado esta redacción con una simple pero olvidada definición. Vivimos en un mundo que aún está asquerosamente repleto de racistas. Pero racistas de verdad. Como español en Reino Unido, he sentido lo que supuestamente llaman racismo en este artículo. En cada supermercado llaman paella a una cosa distinta; basta ver lo que hacen cocineros como Jamie Oliver con nuestra cultura gastronómica. Una cosa es que sea una salvajada y otra muy distinta es que sea racismo. Porque en verdad, si usted se para a pensar, por mucho que me cabree que pongan chorizo en mi paella no significa que estén diciendo que mi raza sea inferior a la suya. El pobre Jamie Oliver, lo único que consigue demostrar con esto son tres cosas: la primera y más importante es que el listón para ser un chef famoso en Inglaterra no está muy alto; la segunda, es que no tiene ni idea de cómo hacemos los españoles la paella y tercera, que a pesar de que no la conozca bien, está intentando integrar la gastronomía de distintas razas. Si algo no es esta acción es racista. Al igual que tampoco sería racista poner unos palillos al lado del plato. Sinceramente, Dios me salve de tener que tomar una paella británica -quizá el único que está siendo racista sea yo-. Cuando el mundo entero se deje de centrar en buscar el racismo en lo políticamente correcto y se centre en por ejemplo, la política, quizá algún día encontremos alguna solución a lo que sigue siendo un problema de este mundo. No banalicemos cosas tan aberrantes como el racismo. Por ahora la BBC seguirá a lo suyo. Quizá tengamos que esperar a que Nigel Farage cree una cuenta de recetas para tequilas y guacamole.

 

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