La tontuna nuestra de cada día

En estos tiempos, asomarse a los medios es, si uno sabe distinguir la bobería constante de lo “políticamente correcto”, como contemplar una lluvia de estrellas fugaces. Un diluvio de pequeñas llamitas efímeras. Cada día tiene su ración. Este hermoso día de marzo nos ha traído:

  • la que puede ser la recogida de firmas más estúpida de la historia de change.org, titulada “La menstruación no es azul”, dedicada a los fabricantes de compresas, de quienes se solicita que en sus anuncios no usen un líquido azul en vez de la muy hermosa y roja sangre menstrual. El argumentario es delirante e incluye pasajes como el siguiente “La televisión está llena de sangre. Es sólo si sale de la vagina de una mujer y no es porque está pariendo (aunque también esa imagen puede ser problemática), cuando nos pone nerviosos y nos resulta desagradable. Así que no es la sangre lo que nos incomoda. Sólo nos incomoda la sangre que es de la mujer. Y esto no es flor de un día, porque, por si el lector no lo sabe, existe un movimiento feminista llamado free-bleeding que insta a no obstruir el libre fluido menstrual para “empoderar” a la mujer.
  • un titular esperpéntico en publico.es, “Las chicas entran gratis a la discoteca: el neoliberalismo sexual cosifica a la mujer”, seguido del correspondiente artículo esperpéntico, gracias al que nos enteramos que si te invitan a un sitio te están “cosificando”. El texto no tiene desperdicio, pero quizás su máximo mérito sea el uso del término “neoliberalismo sexual” (uno se pregunta si el autor prefiere un liberalismo sexual anterior, no novedoso, o un estatalismo sexual o una dictadura del proletariado sexual, con un toque bolivariano quizás)  al que auguramos grandes tardes de gloria en los mentideros SJW.
  • un precioso artículo formativo (una joya entre un millón) del colectivo Afrofeminas titulado “Pequeño manual de cómo no ejercer el feminismo blanco” en el que la autora mezcla feminismo, racismo, privilege-check y lenguaje inclusivo hasta generar un galimatías excelso con pasajes cómo: “La interseccionalidad a contrapunto del feminismo blanco: Si el feminismo blanco es el feminismo “ciego” a las luchas de “las demás”, el pensamiento interseccional es el mecanismo que nos ayuda a contemplar cuestiones fuera de nuestro rango de privilegio“. Este tipo de material cebollino, estrictamente incomprensible, debe ser celebrado por los amigos del libre pensamiento, pues ver a los fanáticos tropezando en su propia jungla de conceptos tramposos es de las cosas más divertidas de la vida.
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