Dos discursos trans

Esta interesante entrevista con Miquel Misse, un activista trans descontento con la forma en que los medios tratan el fenómeno de los menores transexuales, viene a incidir en lo que en El Incorrecto llamábamos Kryptonita para la ideología de género.

Sintetizando, el fenómeno de la transexualidad puede afrontarse desde dos discursos legitimadores:

A. Hay gente que nace con el cuerpo equivocado

B. Hay gente que libremente escoge “hackear” su cuerpo

De estos dos, sólo el segundo es compatible con la Ideología de Género ortodoxa, que dice que hay que distinguir sexo y género, pues el género es un “constructo social”:

El sexo es biológico y contiene cualidades físicas y anatómicas que se traducen en la distinción biológica entre hombres y mujeres. Al contrario, el género o, en otras palabras, el sexo social, es una construcción, es decir, no tiene casi nada que ver con características físicas y ni con la genética.

¿Cual es el problema? Que si la transexualidad es una opción libre de hackeo del cuerpo para dar cabida a la “libre expresión de género” no contemplada por el heteropatriarcado… si es así, si es una decisión de modificar el cuerpo basicamente porque a uno le da la gana, entonces debe ser cosa reservada a los adultos. Para admitir la existencia de niños trans hay que ir al discurso “born this way”, “nacidos así” que es el discurso con el cual el movimiento gay consiguió liberarse del estigma: no es una opción libre, no estoy orientando mi sexualidad como me da la gana, y por eso si me discrimináis es como si discriminarais a un negro o a una mujer, porque no se habla de lo que una persona hace, sino de lo que una persona es.

Para admitir que existen menores trans hay que admitir una base biológica para el género (la cuestión de los “cerebros masculinos o femeninos”) y entonces cae la noción de género como constructo social. Y se nos cae el chiringuito encima. En la entrevista, Miquel Missé lo explica bien clarito:

Nos habían explicado que ser trans era nacer en un cuerpo equivocado.

Y es como lo siguen contando grandes fenómenos mediáticos. Decir que nuestro cuerpo tiene un problema y no que el marco social es muy limitado nos atribuye la responsabilidad de resolverlo. Nuestros cuerpos no están equivocados. Si fuera así, ¿los obesos también tienen cuerpos equivocados? Pero es más amable decir esto que tener un hombre muy femenino o una mujer muy masculina. Interesa más que haya personas con el cuerpo equivocado que hacen una transición que no gente que cuestiona las normas de género.

¿Qué es, entonces, la transexualidad?

Para mí, es la consecuencia de un modelo social en el que ser hombre y ser mujer está encasillado en categorías muy rígidas, con las que creo que una parte importante de la sociedad tiene conflicto. Ser hombre o mujer no es un hecho en sí mismo, es una interpretación cultural. Defiendo que las personas deben poder expresar y vivir su género de la manera más libre posible. Hay quien no se siente ni hombre ni mujer, y yo me siento muy cerca de eso. Eligen una categoría para sobrevivir, pero les es ajena. No es una certeza tan absoluta. Y esto lo digo habiendo hecho una transición.

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